jueves, 21 de marzo de 2019

Artículo De negar “la violencia del machismo” a negar “el machismo de la violencia”

El machismo no debe seguir siendo cultura

En el artículo De negar “la violencia del machismo” a negar “el machismo de la violencia”, publicado el 10 de septiembre del 2018, se hace un llamado de atención acerca de los distintos comportamientos, que se han presentado en los últimos años dentro de las sociedades en general, adoptados frente a una situación, que a lo largo de la historia ha vivido la mujer y hoy en día aunque en menor medida, sigue viviendo.

Para comenzar, se pone sobre la mesa el impedimento que genera el machismo del avance de la igualdad y la manera en la que muchos practicantes de esta ideología y forma de actuar, con sus argumentos vacíos opacan la crudeza y realidad de asuntos de inmensa gravedad como los homicidios de mujeres, poniendo como pretexto que los hombres que ejecutan dichos asesinatos solo se pueden clasificar como trastornados mentales o personas bajo efectos del alcohol o de estupefacientes. El resultado de lo anterior no es otro más que el desligamiento de las situaciones de violencia con el machismo, que es su autor.

Es ridículo concebir que los hombres que practican dicha violencia son trastornados,  hablando en términos generales, debido a que el grueso de sus integrantes son personas del común que muy seguramente comenzaron con leves comentarios humillantes o despreciativos  hacia su pareja, familiar, compañera de trabajo o mujer cercana (incluso desconocida). Muchos hombres hacen parecer este tipo de casos que se presentan día a día, como casos aislados o sumamente particulares cuando la agresión llega por ejemplo a la muerte, haciendo de esta forma que no se llegue al orígen, a la raíz del problema que esas situaciones representan, que claramente es el machismo de las culturas antiguas, el cual se ha trasladado a la modernidad y aún no se supera.

Diariamente todas las personas actuamos de manera machista o hacemos comentarios que indican este comportamiento, inclusive las mismas mujeres, sin embargo quiénes representan en una medida exorbitante ese modelo de actitud son los hombres, al ejercer la discriminación a la mujer, al ser esta quien posee la sobrerrepresentación en el desempleo, la pobreza, el analfabetismo, la precariedad de trabajo, la brecha salarial, el acoso, la agresión sexual, la violencia dentro de las relaciones de pareja, los homicidios y demás sucesos en los que casi exclusivamente se ve afectada la mujer.

La reflexión más notable que hace el/la columnista es la que lleva a la deducción de que el machismo y sus defensores se valen de argumentos falaces relacionados con comportamientos como el racismo o la xenofobia, al igual que de su discurso cuantitativo de que son una minoría aquellos que cometen feminicidios o graves agresiones, además de plantear sus conductas violentas, insultantes y humillantes como casos particulares (narcisistas, dependientes, impulsivos…) incompatibles con la definición, que contribuyen a la confusión y desvían totalmente la atención, además estos mismos son quienes no comprenden los objetivos de crecimiento en la igualdad que propone el movimiento feminista.

En contra de lo que creen los practicantes, el machismo brinda el punto de partida, el patrón general para que ciertos comportamientos se lleven a cabo, y posteriormente cada hombre actúa con base en esta actitud, aplicando sus características particulares, adicionalmente es necesario aclarar que el machismo no es solo una conducta, un comportamiento que ejerce una persona; ya desde hace mucho tiempo se consolidó como parte de la cultura social, creando ideas erróneas en el subconsciente colectivo, implantando valores equívocos y discriminatorios, estereotipando el papel y el comportamiento tanto de hombres como de mujeres dentro de una sociedad para luego llamarle a esta ideología, y a los agravios cometidos por la misma, “la normalidad”.

Como bien se menciona en el artículo, debemos dejar de hacer parte de aquellos que contemplan la realidad y comenzar a hacer parte de ella, actuando en consecuencia. Como mujer considero que es necesario educar a los hombres desde nuestro papel en la sociedad (hija, madre, estudiante, profesional…) en los valores de la igualdad, ayudarles a comprender que movimientos como el feminismo no intentan vulnerarlos, ni disminuir sus méritos, mucho menos atacarlos; acompañarlos en el descubrimiento de la equidad, comenzando desde nuestros ámbitos cotidianos, con actitudes tan simples como el buen trato, el respeto por igual a todos, el evitar usar expresiones insultantes o con humor machista para empezar a corregirnos desde lo más básico y así ir avanzando cada vez a niveles más profundos y complejos, asimismo, nosotras como mujeres, debemos empezar a fijarnos un poco más en la concordancia entre nuestros actos y nuestras palabras, porque si hablando se transmite, actuando se educa, con el ejemplo.

sábado, 9 de marzo de 2019

Sistematicidad en los asesinatos de líderes sociales

¿Cómo explicar la sistematicidad en los asesinatos de líderes sociales?


A lo largo de la historia, muchos países del mundo y en mayor medida los de latinoamérica, han padecido grandes momentos de depresión, en los cuales sus sociedades estuvieron opacadas y no se les veía rumbo alguno, estas épocas de declive y abatimiento fueron generadas en muchas ocasiones por conflictos internos en dichos países, debido a la falta de entendimiento entre en el pueblo o de este con los mandatarios, incluso con los modos de ejecutar las decisiones de estado, cuando estos ejercían formas de poder dominantes e impetuosas y asimismo absolutamente arbitrarias respecto a las normas generales que se suponían establecidas. Como consecuencia de lo anterior, se comenzó a dar una situación indignante y antes impensable, que hoy en día parece ser que no hemos superado, esta es el asesinato de líderes sociales”. Estos perjudicados han sido desde siempre personas que han sabido defender su opinión y recoger en ella el conjunto de un pensamiento colectivo, así como también han sabido trabajar por conseguir los objetivos ligados a su planteamiento, estas son las personas que tienen el coraje de reclamar aquello que nos corresponde y no estamos recibiendo, o por el contrario, denunciar aquellos actos que no se deberían cometer, son ellos quienes propagan la voz de la inconformidad solicitando la justicia.


Latinoamérica ha derramado mucha sangre inocente a causa de personas intolerantes, caprichosas, impulsivas y déspotas, incluso ignorantes. Mandatarios autoritarios y sin límites como Pinochet, Videla, Ríos Montt, y sin ir más lejos, Nicolás Maduro, son personajes que han oprimido la voz de sus pueblos, pero el autoritarismo no es la única causa, el pueblo también asesina al pueblo por que es intolerante y es ahí donde está la raíz.


En el caso particular de Colombia, recientemente se ha vivido un proceso transicional para la paz desde el gobierno de Juan Manuel Santos, en el que se inició dicho ejercicio; para llegar a la firma de la paz se atravesaron una infinidad de obstáculos que aún no terminan, a lo largo de este periodo en busca de la paz, se ha hecho visible la falta de uniformidad en el pensamiento social para discernir la reinserción en la sociedad de los grupos al margen de la ley, las garantías para las víctimas y los victimarios y demás tópicos tratados en documentos oficiales, como el que se sometió a votación al determinarse como plebiscito; pero la generalidad de actos no solo denotaron falta de uniformidad, sino una gran intolerancia ante los pensamientos no coincidentes.


Desde la difícil temporada del conflicto, los líderes sociales eran asesinados, eran los grupos al margen de la ley o los carteles de narcotráfico, quienes los usaban como herramienta para extorsionar y exigir bienes o garantías, muchas veces simplemente por intentar hacer cambiar de opinión a los cabecillas de estas organizaciones, eran asesinados, el hecho de pensar diferente y decirlo los hacía sus enemigos. Hoy, el periódico Semana, habiendo pasado ya tiempo desde la firma de la paz y la subida al gobierno de Iván Duque, se tienen estadísticas y datos que reflejan que los autores materiales e intelectuales de la gran cantidad de asesinatos a líderes sociales en este momento, ya no son únicamente de grupos al margen de la ley, (ni estos carteles expendedores de estupefacientes), de hecho estos representan “la minoría” (los disidentes de las FARC, con 19 casos y el ejército de liberación nacional, con 8 casos), ahora la mayoría de casos (que tienen supuesto autor) están presuntamente atribuidos a “militantes” paramilitares (44 casos), también se han hecho 14 presuntas asignaciones del cargo por asesinato por parte de fuerza pública (11 casos del ejercito y 3 de la policía) además de un grupo armado no identificado al que se le adjudican 35 casos; sin embargo la cifra más alarmante es la de los casos sin autor identificado (presuntamente), estos son 118 casos.


El artículo hace un reflexión con respecto a la frecuencia con que estos trágicos hechos han sucedido recientemente; la anterior apreciación busca incidir en el origen de estos sucesos en la historia. Ya teniendo los antecedentes claros, el redactor(a) del artículo parte de los testimonios brindados por algunos personajes íntimamente ligados con el proceso de paz y las investigaciones acerca de la alarmante cifra de decesos que se ha trazado en un informe (realizado por el programa Somos Defensores, el Cinep, la Universidad Nacional de Colombia, la Comisión Colombiana de Juristas y el portal Verdad Abierta). Un representante de ello es el fiscal general de la nación Néstor Humberto Martínez, quien afirma que lo correcto es referirse a la sistematicidad de estos acontecimientos como una sistematicidad pasiva, debido a que no se encuentran implicados los agentes del estado, pese a lo anterior el delegado de la comisión colombiana de juristas, Camilo Bonilla, quien también investiga para el informe, afirma que con la continuidad y reiteración de estos eventos, se puede deducir una sistematicidad, además augura que “la omisión por parte del Estado también puede indicar sistematicidad” -en este caso activa- (Semana - INFORME | 2/5/2019 1:03:00 PM - ¿Cómo explicar la sistematicidad en los asesinatos de líderes sociales?).  Otro aspecto que advierte sistematicidad en la planeación es la muestra estadística de que el 44% de estos asesinatos se presentaron en los hogares de las víctimas y adicional a ello, también es visible una afección específica de defunciones en una zona geográfica determinada del país.


La información precedente lo único que sugiere es que estos actos en contra del derecho a la vida y a la libertad de expresión sí siguen un patrón de sistematicidad, a pesar de que no exista una coincidencia en la acusación a presuntos autores materiales e intelectuales, puede darse el caso de que exista un objetivo común entre “organizaciones” que siempre ha solido ser el opacar la voz de los valientes que reclaman lo justo, y por ello comparten tales acciones, sin embargo esto no tiene porque implicar que los ideales de los agresores sean comunes. Para el estado y el sistema judicial aún es difícil ahondar en su conocimiento acerca de la situación debido a que muchas de las víctimas no manejan muchas temáticas, y sin un desglose de pruebas contundentes el proceso se torna más complejo, largo e incluso más injusto de lo que puede ser normalmente.


Uno de los medios que que puede ser utilizado para descifrar al autor de cada crimen, es rastrear el origen del casquillo y el proyectil cuando se logra obtener el arma homicida, así se llega a fábricas productoras por las cuales se podría descifrar la identidad de los victimarios, no obstante, a la gente del común le incordia y considera inauditas las inconsistencias que se han presentado en el proceso, y la permisión de estos devastadores hechos por lo que han salido a protestar. La lenidad del proceso ha sido tal, que se ha presentado el caso de que las cifras de asesinatos de ciertos municipios no concuerdan con las presentadas por medicina legal, se dice que esto puede tener explicación sin embargo no deja de aumentar la inconformidad.

El informe también plantea una preocupación por la ausencia de una voluntad decidida en el estado para desmontar las estructuras paramilitares (que han sido protagonistas de los asesinatos), y de alguna manera, denuncia la falta de eficacia de este mismo para que dejen de ocurrir estos homicidios; con ello, los redactores del informe sobre el acontecimiento de los líderes, buscan llamar la atención del gobierno para que este tome medidas y actúe ante él como un hecho que le compete directamente.


Yo como ciudadana, considero de suma importancia agilizar tanto los procesos judiciales como los de investigación previa en todas las zonas de la nación; el estado y el poder judicial se deben encargar de garantizar un funcionamiento igualitario de las formas de justicia en todos los sectores del país, debido a que actualmente no existe igualdad en el funcionamiento de las zonas periféricas con respecto a las centrales, no pretendo desmeritar las modernas reformas que se han hecho para estos procesos, sin embargo aún necesitan bastante trabajo. Asimismo me parece pertinente que los líderes estatales reconozcan todos los casos de violencia como lo que son, actualmente su falta de reconocimiento solo desvía la atención y desliga algunos casos que sí pertenecen al conjunto de los asesinatos de los líderes sociales. Ahora, como una pieza más del rompecabezas del pueblo colombiano, considero que debemos actuar con respeto y educar en la tolerancia, una sociedad ignorante es más propensa al conflicto, es necesario presionar para que los asesinatos que han ocurrido hasta el día de hoy no queden impunes, y para que los agentes corruptos no ralenticen los procesos, como dice residente en su canción el aguante “castigamos al humilde y aguantamos al cruel”, eso es justo lo que no debemos permitir.

Sara Díaz

domingo, 3 de febrero de 2019

Yo, Dios, mundo.

El pronombre que me designa, el sustantivo que alude a todo lo existente y el desconocido todo poderoso.

Parece irrelevante el orden en el que se mencionan, sin embargo su posición no es casualidad. Mi primera premisa es “El ser humano y por tanto yo, hago parte de aquello que existe y aquello que existe proviene de Dios”. No requiere mucho esfuerzo descubrir mi posición frente al polémico dilema de la existencia y creencia en Dios, aquello que sí exige un gran esfuerzo es argumentar y explicar cómo llegué a este pensamiento y por qué lo defiendo.

Para comenzar, como el idioma y las costumbres, las creencias en primera medida surgen de la familia, su influencia en los primeros años de vida es innegable, más bien, nunca deja de estar presente a lo largo de la vida. En los primeros años su poder sobre el nuevo individuo es total, se ejerce un control sobre el bebé, el niño, el adolescente e incluso sobre el adulto, sin embargo el ser humano a medida que crece, desarrolla progresivamente su propia concepción de aquello que conoce, sabe, se le enseña, se le dice, se le inculca o se le transfiere; lo anterior quiere decir que el ser humano llega a un nivel de cuestionamiento en distintas etapas de su crecimiento, en donde duda sobre todo aquello que se supone que conoce y sobre lo que no también.

Si bien existen aspectos que no son cuestionados o quizá no generan disparidad dentro del ambiente familiar, como por ejemplo el hecho de aprender a caminar, también están presentes aquellos tópicos en los que se tiende a diferir, y esto está ligado a la edad del profundo cuestionamiento, en donde realmente comenzamos a definirnos como personas, entendiendo que nuestras creencias deben estar basadas en argumentos que demuestren veracidad, como por ejemplo la temática de esta disertación, la creencia en Dios.

Ya entrando en materia, tanto Dios como las distintas religiones, se han puesto en tela de juicio a lo largo de la historia debido a que grandes científicos y pensadores e incluso hombres del común, se han preguntado de dónde surge la vida, cuál es el comienzo de aquello conocido como “mundo”, los animales, las bacterias, las plantas y la naturaleza en general, de donde surge todo lo que se percibe…

El ser humano se ha visto en repetidas ocasiones en la posición de discernir y descifrar si existe aquel a quien se conoce como Dios, y como se ha comprobado, es prácticamente imposible demostrarlo porque como bien comprende la gnoseología, el conocimiento tiene límites y los argumentos por más racionales que sean tienen inconsistencias como la regresión infinita de una premisa, el razonamiento circular o un corte arbitrario en el razonamiento [1]. Así como sucede en situaciones teológicas sucede en las científicas, en ellas muchas veces se hace inalcanzable una explicación lógica para los fenómenos que se presentan.

Pese a lo anterior, considero que para creer en un Dios hace falta la experiencia de Él, y con esto me refiero a tener un vínculo o acercamiento por alguna circunstancia, como mencioné al comienzo, en su mayoría familiar pero también por conductos diferentes.

En general lo que se mantiene en el subconsciente colectivo es el pensamiento de que la creencia en Dios es un simple recurso para justificar la existencia, muchos de quienes defienden esta “teoría”, basan su tesis en argumentos científicos que indudablemente tienen validez, sin embargo en lo personal considero que la ciencia no descarta la posibilidad de que exista un Dios, de hecho muchos grandes científicos con sus descubrimientos han llegado a la conclusión de que la perfección de todo lo creado (el mundo) puede deberse a la existencia de un ser superior que lo organizó de ese modo.

Es realmente difícil encontrar argumentos que demuestren que lo que creo es cierto o que tiene validez, ya que no existen pruebas que demuestren la existencia del “ser creador”, lo único que es demostrable es que su existencia es posible como lo han declarado personas como Albert Einstein: “Dios se revela en la armonía de todo lo que existe”.
Como mencioné anteriormente, tanto en el campo científico como en el teológico hay lugar para las inconsistencias, hay lugar para la falta de explicaciones por la mínima magnitud del conocimiento, la ciencia aún tiene espacios abiertos que muchas veces son llenados por la religión y la creencia en Dios, sin embargo no por ello se justifica su existencia. También sucede de manera contraria; es aquí donde cabe citar de nuevo a Einstein: “La ciencia sin religión está coja y la religión sin ciencia está ciega”.

En definitiva y como es lógico imaginarse, la influencia de Dios sobre el mundo que en Él cree y sobre mi es innegable; de alguna manera es un punto de orientación para actuar en la sociedad de manera “correcta”, adicional a ello también es un ser al que constantemente se recurre en los momentos más difíciles, pero también en aquellos momentos positivos, al creer en Dios prácticamente las acciones del día a día giran entorno a actuar conforme a su modelo de ser humano, que pasó por la historia y marcó un antes y un después; este hecho algo puede esclarecer, así como cuando se hace una investigación periodística en la que se buscan pruebas, datos, testimonios y se recopilan documentos, la creencia en Dios, por parte de la religión católica, está basada en hechos históricos, con un documento que tiene testimonios de una gran cantidad de personas a través de los siglos, así como la transmisión de dicha creencia por tradicional oral. Se podría decir que creer en esta religión es como creer en la historia que se nos enseña en las escuelas, en la cual confiamos por que ha sido transmitida infinidad de veces y así llega a nuestros días, porque en algún momento alguien decidió plasmarlo en papel o difundirlo en su sociedad.

Finalmente como ser humano, como “yo”, creo firmemente en la existencia de un mundo creado y me considero parte de esa creación; tengo la noción de mundo como todo aquello existente que he percibido y podré percibir; como creyente en Dios, intento actuar conforme al modelo definido por Dios y la iglesia (aunque esta se haya equivocado a lo largo de la historia, pienso que a la iglesia la constituyen quienes actúan conforme a sus principios no quienes los agreden), ya que con suficiente uso de razón tomé la decisión de creer, luego de haber conocido esta creencia por mi familia, independientemente de ella hoy en día tengo la convicción y la certeza de que existe un Dios.